12.10.2017

El tiempo lo dirá [COLUMNA]


Por: Manolo Echegaray

Aunque la publicidad sea hecha normalmente para el momento y no parezca tener una vida muy larga, hay avisos y comerciales que perduran y se recuerdan, inclusive fuera del terreno estrictamente publicitario.

Es todo aquello que de verdad ha logrado penetrar y conseguir muchísimo más que un impulso de compra; el público que está expuesto a la publicidad recibe millones (sí, MILLONES) de impactos publicitarios y que algunos de estos sobrevivan aunque a veces los productos a los que mencionaban hayan desaparecido, es lo que se llamaría un éxito: un verdadero logro de la comunicación publicitaria.

Traspasar la barrera del tiempo, compitiendo de manera tan grande, nos dice que no se trata de azar sino de algo que estuvo bien planeado, que respondía a las necesidades existentes y que su calidad aseguró la permanencia; aquí, la improvisación y el acaso no tienen que hacer nada, porque son los productos de un profesionalismo que no admite dudas.

Recordar es una facultad del cerebro que implica asociación y para que esta se produzca el estímulo debe ser lo suficientemente fuerte como para lograr una impresión duradera, que pueda ser repetida de manera casi inconsciente o promovida por algún otro estímulo externo.

Lejos estoy de ser un psicólogo o un especialista conductual, pero creo que esa maravilla que es el cerebro humano, con los recuerdos de ese tipo, está rindiendo homenaje a un trabajo publicitario bien hecho y que a todas luces trasciende.