31.08.2017

¿Cómo funciona la publicidad en Corea del Norte?


Para quienes a diario recibimos noticias – en especial de cadenas occidentales – donde Corea del Norte se presenta como un país oculto y cuyo líder dinástico básicamente es un sociopata, se nos hace difícil creer que en éste lugar exista algo llamado publicidad, pues recordemos que es un régimen comunista.

Lo cierto es que publicidad existe, siendo en algunos casos ciertamente efectiva. Diversos medios han cubierto en el último año cómo se desarrolla la sutil publicidad norcoreana.

Un informe en The Guardian hace mención a un aviso:”Espíritu de Pyongyang: Una bebida que no olvidará después de beber una vez“, quizá no sea el mejor slogan que hayas leído en una categoría de bebidas alcohólicas, pero aparece en un anuncio de vodka.

Los avisos está empezando a surgir poco a poco pues el creciente número de mayores consumidores estimula la salida de productos con mensajes comerciales.

Los avisos no tienen la magnificencia de occidente, y suelen aparecer de forma sutil, muy distantes de los coloridos carteles propagandísticos socialistas en la capital, donde evidentemente alaban el Partido de los Trabajadores guiados por el supremo líder Kim Jong Un.

A pesar de su reducida visibilidad, es un elemento destacable en un país donde se supone que la propaganda del Estado monopoliza todas las ideas.

Sobre los comerciales, la mayoría apelan a las necesidades de países con índices bajos en desarrollo: temas de seguridad y sentido aspiracional. Se ven anuncios de productos a la salud cuyas propiedades van desde calmar la sed hasta curar el cáncer.

“El principal interés de las empresas norcoreanas es competir en calidad, pero ahora están empezando a competir en términos de cómo sus productos hacen que la gente se sienta”, dijo Andray Abrahamian de Choson Exchange, una ONG con sede en Singapur que capacita a los norcoreanos en habilidades empresariales.

Por ejemplo, un producto como píldoras nutricionales que supuestamente acelera el crecimiento de los niños se vende con una botella que tiene un dibujo de una jirafa. Hay avisos que prometen servicios de reparación de autos y juegos para android (en Asia la publicidad sobre juegos en móviles se ha desarrollado mucho más que en occidente).

Cuando las relaciones con Corea del Sur se encontraban en un mejor momento, la publicidad de ambos países eran hasta similares. Por ejemplo, un comercial para la cerveza Taedonggang de Corea del Norte tuvo cierta repercusión no solo en su país, sino que se pudo exhibir en Seul, siendo ellas su principal ciudad importadora.

Las mujeres jóvenes en traje coreano tradicional se muestran sirviendo bandejas de cerveza a los hombres en trajes occidentales”. El anuncio promete a los bebedores que la cerveza ayudará a aliviar el estrés. “Representa el nuevo aspecto de Pyongyang“, dice el anuncio de dos minutos y medio. “Será una parte familiar de nuestras vidas”.

En la actualidad todos los anuncios desde Pyongyang están dirigidos a los norcoreanos.

Quizá sea en fútbol donde se han relajado más y se logran ver en ciertos partidos con espacios publicitarios. Definitivamente la FIFA tiene mejores relaciones que la ONU.

Muchos de los anunciantes pertenecen a compañías conjuntas entre Corea del Norte e inversores externos como China.

Hay también ejemplos de crossbranding: la Maratón de Pyongyang vendió pauta publicitaria en el atuendo de los corredores para tener como patrocinador a Koryo Insam, que ofrecía barras energéticas basadas en ginseng.

Una breve crónica recuerda un último viaje a Corea del Norte: “¿Dónde están los anuncios? En su búsqueda de derrotar al capitalismo y seguir siendo un estado socialista puro, Corea del Norte desalentó la publicidad. Esto significa que casi todas las tiendas, letreros, canales de televisión y estaciones de radio carecen de publicidad”, indica.

La nota hace alusión de una marca, Brilliance Auto Group, un fabricante de automóviles chino que ha estado importando automóviles, taxis y autobuses a Corea del Norte a buen ritmo saludable. “Casi todos los coches nuevos en el camino era inconfundiblemente chino, pero cambió de nombre (Pyeonghwa Motors) para engañar a la población local”.

Durante la última década, la única evidencia de la publicidad en Pyongyang fue el puñado de vallas publicitarias para Pyonghwa Motors, que toman prestadas lemas populares de campañas de propaganda estatal.

Pero ahora parece que el espacio publicitario se está expandiendo a medida que la capital, hogar de la élite del país, desarrolla señales de convertirse en una naciente sociedad de consumo.