30.01.2017

En Latinoamérica, la música online creció un 45%


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El streaming alcanzó finalmente una escala relevante a nivel global.

En 2010, la cantidad de suscriptores a plataformas de streaming de música online era de 8 millones de personas en todo el mundo. A principios de 2016, alcanzó los 68 millones. De acuerdo a un estudio reciente de Midia, en la actualidad más de 100 millones de personas pagan mensualmente una suscripción a algún servicio de streaming de música online, una cifra que supera a los clientes de Netflix, que a fines de 2016 llegaron a ser 89,1 millones. Spotify lidera el negocio, con un 43% de las suscripciones, seguido por un conjunto de otros servicios similares y Apple Music, con un 24% y 20,9%, respectivamente.

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De acuerdo al Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), en el primer trimestre del año pasado los ingresos por streaming representaron un 45% de los de toda la industria, mientras que los ingresos por descargas cayeron un 10,5%. Sin embargo, la recuperación de la industria discográfica tiene aún mucho por andar, ya que sus ingresos siguen siendo solo un tercio de lo que fueron en el año 2000.

En Estados Unidos, el crecimiento de estas plataformas se tradujo en el primer año de alza en los ingresos de la industria discográfica en 17 años, un 8%, de acuerdo a cifras de la Recording Industry Association of America. Alrededor de la mitad de las ventas de la industria discográfica estadounidense vinieron de suscripciones a plataformas de streaming.

La misma tendencia viene registrándose en los últimos años en Latinoamérica. Según datos de la IFPI, en el primer trimestre del año pasado, los ingresos del sector de la música online en la región aumentaron un 44,5%, más de cuatro veces el promedio global, mientras los ingresos por streaming crecieron 80,4%. El negocio de las suscripciones compite con plataformas que ofrecen música gratis y obtienen ingresos por la publicidad, como Youtube. A principios del año pasado unas 900 millones de personas escuchaban música de esa manera, que reporta ganancias mucho menores para los sellos y los artistas en comparación al streaming.

Spotify logró liderar el mercado en los últimos años manteniendo un share de alrededor del 40% pese a la fuerte competencia de Apple Music. Sin embargo, debido a que debe pagarle a los sellos discográficos para ofrecer su música, ha reportado pérdidas en la mayoría de sus períodos de operaciones. Lo mismo le sucede a otras compañías similares, como Deezer, Pandora o Soundcloud.

Por su parte, los artistas menos populares aún no compensan las pérdidas en las ventas de discos –que también cayeron en las descargas de discos digitales– con los ingresos que obtienen por el streaming. En un balance de su desempeño en 2016, la plataforma de streaming y venta de discos digitales Bandcamp admitió que sus ventas de discos (tanto en vinilo, CD y cassette) aumentaron entre un 20% y un 40% (llegando al decimoséptimo tirmestre sin reportar pérdidas). Sin embargo, describió un panorama preocupante para la industria en general. El balance afirma que si a largo plazo las plataformas de suscripción paga como Spotify demuestran que no pueden ser un negocio que se sostenga por sí mismo, solo podrán subsistir como un servicio ofrecido por las compañías más grandes para atraer a los consumidores hacia negocios más rentables como la venta de celulares, algo que puede perjudicar a artistas independientes o de menor popularidad.

Quienes son optimistas respecto al futuro del streaming de música mencionan a Netflix como el ejemplo por excelencia de una compañía que logró ser lucrativa, alcanzado un 18% de ganancias, en contraste a las pérdidas de 9% de Spotify y 12% de Deezer. Aunque el porcentaje de los costos de contenido es similar para las tres compañías, la plataforma de video es propietaria de gran parte de las series y films que ofrece, lo que le permite amortizar el costo de aquellas que no le pertenecen.